sábado, 28 de agosto de 2010


Con el asesinato del crepúsculo, trae la noche el momento del espectáculo.
Radiante sube al escenario y deslumbra a todos los que la contemplan.
Noctámbula, recorre la ciudad haciendo y deshaciendo corazones.
Tan hermosa y tan segura de sí como de costumbre, pero con un secreto en sus ojos...
Algo intenta cambiar en ella misma, no quiere volver a soñar.

Y se reviste de valentía y destreza seduciendo las angustias de su alma y disfrutando todo a su alrededor... Resiste toda batalla de hipocresía y se desenvuelve como si no fuese ella sin dejar de serlo. Triunfa, miente y desaparece...

Nace el día y el Sol débilmente enciende sus fuerzas hasta notar que no puede mas,
se siente diferente, enfermo...

Buscando explicación alguna a su aflicción, estudia su alrededor y se ve a si mismo cerca de el,
pero no se reconoce... se ve mas fuerte, con mas brillo, parece un nuevo Sol y esto lo confunde.
Y se arrebata de dudas hasta llegar hacia el y lo sorprende un Sol definitivamente diferente, nuevo e irremediable...

Abatido, caminó durante meses sin saber que desde ese día había amanecido siendo solsticio de verano... y finalmente, ya no sería el Sol.

Inexistente, experimenta la frustración, se maltrata, se llena de angustia y desesperación, y decide acabar con su ilógica vitalidad.

Preparado para dejar de sentir, regresa al lugar del principio y fin de su agonía...

Sonriente en el firmamento, siempre bella, en el nuevo mundo de su nuevo Sol, del cual no puede separarse, aunque así lo quiera...

Sin nombre y sin vida, los tejidos de su cuerpo son destruidos por sus propias bacterias y en un ambiente gaseoso se inflama toda su anatomía en putrefacción.

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