viernes, 15 de octubre de 2010

Escribo a lápiz y en papel, intentando mantener mi alma en silencio el mayor tiempo posible, dejando ver sólo la parte imparable del sentimiento, intentando congelar mis sentidos para darle oportunidad al destino de decidir el ritmo de mis latidos.

Debería leer el manual de mi imaginación y ponerla en práctica, aunque intuyo que no será tarea fácil ya que nunca he podido soñar misiones imposibles, mas complicada se tornará la aventura de intentar plasmarlas en mis terapias de exilio, pero no debo excluir nuevas experiencias... Prometo intentarlo en un futuro, ya que hoy mi cerebro esta muy ocupado en busca de su tino. Y es que, el sentimentalismo torna al ser humano tan inestable, que consciente de que todos los días son buenos, un maravilloso regalo de nuestro Padre amado, los bautizamos como nos salga de lo mas íntimo de nuestros momentos mas débiles. Momentos rebosantes de ignorancia... ignorancia fruto de la inexistente comunicación entre las ánimas de una misma historia sin género definido.

Desde siempre he tenido la dicha de transmitir confianza a quien me rodea y esto me ha llevado a estudiar un mismo tópico a través de distintas percepciones, tratando de finalizar siempre mi intervención aportando la mas lógica y sensata recomendación que fue capaz de dar mi entendimiento hasta el momento. Recuerdo que cuando se discutían historias de amor, mis neuronas no podían comprender como podría alguien amar a otra persona que no le amase al mismo tiempo, o como podría alguien dejar de luchar por lo que ama sucumbiendo ante cosas tan carentes de importancia para la felicidad como el orgullo, la distancia, la opinión de terceros, etc.

Yo tenía muy claro que sólo el amor sería capaz de enamorar a mi corazón y así sucedió; la segunda parte está hoy mas obnubilada que nunca antes...

Cuento con un sentimiento mas fuerte que la distancia y que el tiempo, mi cerebro dice conocer a quien mi corazón ama y mi corazón siente que ama lo que mi razón conoce, y yo confío plenamente en ellos. Tengo los sueños, las fuerzas y el deseo, pero lamentablemente de nada me vale todo esto ya que estas en otros tiempos. Tiempos de que nuevas personalidades den matices a los colores de tu vida y te hagan sonreír, que aprendas con ellos muchas cosas y que aprendan ellos de ti a vivir, que te mimen, que te amen y te hagan hasta creer que podrías ser feliz sin mi... Que quede claro que deseo que seas inmensamente feliz, pero no antes de reflejar tu mirada en mis pupilas... disculpa si para decir lo que siento tengo que ser egoísta en este momento, es difícil para mi escribir estas cosas y mucho mas agobiante es tener la certeza de que, aunque imagine constantemente como te robo a punta de pistola, estaré presa mientras pasa el tiempo y pasan las cosas...

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