jueves, 17 de febrero de 2011

Era la madrugada de un domingo cualquiera,
el universo tomó su movil y me telefoneó,
mientras, yo soñaba...
Las vibraciones me expulsaron de mi fantasía
y con enfado contesté al teléfono.
Su voz en silencio me decía
que su único interés era escuchar la mía,
a la vez que me permitía imaginar su entorno
oscuro y vacío como el mio.
Ilusionante y cauto a la vez,
tajante sin dejar de ser optimista,
imposible de ignorar y necesario
para vislumbrar un bienaventurado porvenir...
asi es el universo.

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